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Vídeo sobre el Accidente isquémico transitorio (AIT)

Buenos días lectores de Tratamientoictus.com

Hoy vamos a compartir un vídeo sobre el AIT que espero os ayude en la prevención del Ictus y en saber cómo actuar si tenéis una situación de emergencia.

Lo primero definir el AIT:

Como podemos leer en la estupenda web Medline.plus.gov:

“Un accidente isquémico transitorio (AIT) es cuando se detiene el flujo de sangre a una parte del cerebro por un breve período de tiempo. Una persona tendrá síntomas similares a un accidente cerebrovascular hasta por 24 horas. En la mayoría de los casos los síntomas duran entre 1 y 2 horas.

Un AIT se siente como un signo de advertencia de que se puede presentar un accidente cerebrovascular verdadero en el futuro si no se hace algo para prevenirlo.

Causas

Un AIT es diferente de un accidente cerebrovascular. Después de un AIT, el bloqueo se rompe rápidamente y se disuelve. Un AIT no provoca la muerte del tejido cerebral.

La pérdida del flujo de sangre en una zona del cerebro puede ser causada por:

  • Un coágulo de sangre en una arteria del cerebro
  • Un coágulo de sangre que viaja hacia el cerebro desde otro sitio del cuerpo (por ejemplo, desde el corazón)
  • Una lesión en los vasos sanguíneos
  • Estrechamiento de un vaso sanguíneo en el cerebro o que lleva al cerebro

La hipertensión arterial es el principal riesgo para los AIT y los accidentes cerebrovasculares. Otros factores de riesgo importantes son:

  • Frecuencia cardíaca llamada fibrilación auricular
  • Diabetes
  • Antecedentes familiares de accidente cerebrovascular
  • Colesterol alto
  • Edad mayor, especialmente después de los 55 años
  • Etnicidad (los afroamericanos son más propensos a morir de un accidente cerebrovascular)
  • Tabaquismo

Las personas que tienen una enfermedad cardíaca o mala circulación en las piernas causadas por arterias estrechas también son más propensas a tener AIT o accidente cerebrovascular.

Síntomas

Los síntomas comienzan repentinamente, duran poco tiempo (desde unos pocos minutos hasta 1 a 2 horas) y desaparecen. Estos pueden ocurrir de nuevo posteriormente.

Los síntomas de un AIT son iguales a los síntomas de un accidente cerebrovascular e incluyen:

  • Cambios en la lucidez mental (incluso somnolencia o inconsciencia)
  • Cambios en los sentidos (como en la audición, la visión, el gusto y el tacto)
  • Cambios mentales (como confusión, pérdida de memoria, dificultad para escribir o para leer, dificultad para hablar o para entender a los demás)
  • Problemas musculares (tales como debilidad, dificultad para deglutir, dificultad para caminar)
  • Mareo o pérdida del equilibrio y de la coordinación
  • Falta de control de esfínteres
  • Problemas nerviosos (como entumecimiento u hormigueo de un lado del cuerpo)

Pruebas y exámenes

Con frecuencia, los signos y síntomas de un AIT habrán desaparecido por completo al momento de llegar al hospital. Un diagnóstico de un AIT puede hacerse solo sobre la base de la historia clínica.

El proveedor de atención médica llevará a cabo un examen físico para verificar si hay problemas cardíacos o vasculares. También buscará problemas con los nervios y los músculos.

El médico utilizará un estetoscopio para escuchar el corazón y las arterias. Se puede escuchar un ruido anormal llamado soplo al auscultar la arteria carótida en el cuello u otra arteria. Un soplo es causado por un flujo sanguíneo irregular.

Se llevarán a cabo exámenes para descartar un accidente cerebrovascular u otros trastornos que pueden causar los síntomas.

  • Probablemente le harán una tomografía computarizada de la cabeza o una resonancia magnética del cerebro. Un accidente cerebrovascular mostrará cambios en estos exámenes, pero no los AIT.
  • Le pueden hacer una angiografía, una angiografía por tomografía computarizada o una angiografía por resonancia magnética para ver cuál vaso sanguíneo está bloqueado o sangrando.
  • Le pueden hacer una ecocardiografía si el médico piensa que usted puede tener un coágulo de sangre proveniente del corazón.
  • Un dúplex carotídeo (ecografía) puede mostrar si las arterias carótidas del cuello se han estrechado.
  • Le pueden hacer una ecocardiografía (ECG) y un monitoreo del ritmo cardíaco para verificar si hay latidos cardíacos irregulares.

El médico puede realizar otros exámenes para verificar si hay hipertensión, una enfermedad cardíaca, diabetes, colesterol alto y otras causas y factores de riesgo para AIT o accidente cerebrovascular.

Tratamiento

Si usted ha tenido un AIT dentro de las últimas 48 horas, probablemente lo hospitalicen para que los médicos puedan buscar la causa y dejarlo en observación.

La hipertensión, las enfermedades cardíacas, la diabetes y los trastornos sanguíneos se deben tratar en la medida de lo necesario. A usted se le motivará para que haga cambios en el estilo de vida para reducir el riesgo de otros síntomas. Estos cambios incluyen dejar de fumar, hacer más ejercicio y consumir alimentos más saludables.

Usted puede recibir anticoagulantes, como el ácido acetilsalicílico (aspirin) o Coumadin, para reducir la coagulación sanguínea. Puede ser que algunas personas que presentan obstrucción de las arterias del cuello necesiten cirugía (endarterectomía carotídea). Si tiene latidos cardíacos irregulares (fibrilación auricular), recibirá tratamiento para evitar futuras complicaciones.

Si busca un equipo en Madrid para la neurorrehabilitación a domicilio de su familiar contacte en el 654520362 con el Coordinador del equipo multidisciplinar (logopedia, fisioterapia, terapia ocupacional y psicología) de www.tratamientoictus.com. El precio de la sesión en Madrid capital es de 35 euros, pudiendo variar en el resto de la Comunidad Autónoma.

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Prevención del Ictus

Hoy compartimos una noticia de am.com sobre la prevención del Ictus:

En la actualidad, un problema grave que se está presentando de manera constante es el famoso ICTUS, otros nombres son: trombosis cerebral, apoplejías, hemorragia cerebral, embolias

Es muy común por causas como la edad, por ejemplo, ser hipertensos, diabéticos, obesos, fumadores, sedentarismo, estrés, no descanso, exceso de trabajo, contaminación, esfuerzos físicos intensos y constantes, pero sobretodo, en personas que manejan niveles elevados de colesterol, trigliceridos, azúcar, ácido úrico en sangre que van a provocar, en primer lugar, la formación de una placa dentro de la arteria y, posteriormente, su endurecimiento, que lleva el riesgo de que se desprenda una parte de esta placa y obstruya una parte del cerebro, lesionándolo, dejándolo sin oxígeno y sin nutrientes, provocando lesiones que pueden ser permanentes.

Muchos de ustedes han sabido de alguien a quien le dio una parálisis, que puede ser de una parte del cuerpo (monoplejía), la mitad del cuerpo (hemiplejía) o de todo el cuerpo (paraplejía). Estos tienen varios motivos, como son disminución de la fuerza con menos sensibilidad de la misma (hipoestesia), entumecimiento con hormigueo de una parte del cuerpo (parestesias) y puede estar acompañado de dolores de cabeza moderados a intensos, cara de máscara, es decir, sin expresión (afasia), dificultad para hablar (disertaría), se confunden las palabras e, incluso, puede decir unas palabras por otras, son incoherentes, pueden tener trastornos de la visión, ver doble o perderla totalmente; también presentan dificultad para caminar (ataxia), trastornos del equilibrio, vértigo y puede llegar a complicarse con crisis convulsivas (ataques).

El diagnóstico generalmente se hace por lo intenso de los síntomas, se realizan estudios como resonancias magnéticas o tomografías computarizadas, para ver dónde es el problema.

Medidas para evitarlo:

Vigilar por lo menos cada tres meses los niveles que tengamos de presión arterial, en caso de que ésta se suba o que esté descontrolada acudir al médico.

Mantener el peso adecuado, eliminando sal, carnes rojas, harinas blancas, “alimento chatarra”; ya sabemos lo que sube de peso.

Caminar por lo menos 30 minutos diarios.

Dormir por lo menos ocho horas.

Aplicar cataplasma de barro en cabeza, barro amasado con té de árnica y dejarlo por 20 minutos cada tercer día, dos meses.

Cuidado con la automedicación, sobre todo, si tenemos antecedentes de presión alta o enfermedades vasculares cerebrales.

Eliminar la sal, azúcar, alcohol, café y cigarro, pues complican los padecimientos.

Es muy importante estar atento a los síntomas y en cuanto se presenten acudir con nuestro médico, en este tipo de padecimientos, el diagnóstico temprano evita que el problema sea mayor y sobre todo las complicaciones y ayuda a que tengamos los cuidados adecuados.

Disfrutar de la vida es muy importante, pensando que cada problema que tengamos tiene siempre una solución. Hasta la próxima.

Recurrir a la dieta mediterránea y darse un baño de rodillas hacia abajo en agua fría durante cinco minutos, dos veces al día, son algunas de las recomendaciones.
Prevenir con bebidas

Infusión

Una cucharada de cola de caballo

Una cucharada de pasiflora

Una cucharada de gincobiloba

Una cucharada de laurel

Dos litros de agua

Hervir 4 minutos, colar. Tomar como agua de tiempo durante un mes.
Jugo

Medio vaso de jugo de toronja

Media rebanada de piña natural

Cinco gotas de limón

Una gota de jugo de ajo

Licuar y tomar cada tercer día durante un mes.

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Tipos de Ictus

 

La SEN (sociedad española de neurología) clasifica de esta manera los Ictus:

  • Ictus trombótico, aterotrombótico o trombosis cerebral. Es un ictus isquémico causado por un coágulo de sangre (trombo), formado en la pared de una arteria importante, que bloquea el paso de la sangre a una parte del cerebro.
  • Ictus embólico o embolia cerebral. Se trata de un ictus isquémico que, al igual que el trombótico, está originado por un coágulo de sangre; éste, sin embargo, se ha formado lejos del lugar de la obstrucción, normalmente en el corazón. A este coágulo lo denominamos émbolo.
  • Ictus hemodinámico. Dentro de los ictus isquémicos es el más infrecuente. El déficit de aporte sanguíneo se debe a un descenso en la presión sanguínea; esto ocurre, por ejemplo, cuando se produce una parada cardíaca o una arritmia grave, pero también puede ser debido a una situación de hipotensión arterial grave y mantenida.
  • Hemorragia intracerebral. Es el ictus hemorrágico más frecuente. Una arteria cerebral profunda se rompe y deja salir su contenido sanguíneo, que se esparce entre el tejido cerebral circundante, lo presiona y lo daña. La gravedad de este tipo de ictus reside no sólo en el daño local sino en el aumento de presión que origina dentro del cráneo, lo que afecta a la totalidad del encéfalo y pone en peligro la vida.
  • Hemorragia subaracnoidea. Es una hemorragia localizada entre la superficie del cerebro y la parte interna del cráneo. Su causa más frecuente es la rotura de un aneurisma arterial (porción anormalmente delgada de la pared de una arteria, que adopta forma de globo o saco).

 

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